lunes, 7 de mayo de 2007

Donde nace el Caroní

El Caroní nació donde nacen las nubes, donde el tiempo y el viento le dan formas peculiares a las cimas de los tepuyes. “¡Ahí nací! ¡Justo ahí!, En la cima del Kukenan-tepuy al lado del Roraima”.


Claryed Castillo
Hace unas semanas decidí tomarme unas vacaciones y me fui de excursión a la Gran Sabana, estando allá y al ver la majestuosidad del lugar decidí aceptar la invitación de un pemón para subir el Kukenan-Tepuy. Por cuestiones del destino estando en la cumbre le perdí el rastro a mi guía, desesperada y cansada de caminar, me senté en una piedra y me puse a llorar. El frío aumentaba y las nubes me tapaban cuando escuché una voz a lo lejos que me decía “tranquila querida niña, no te preocupes que te voy a ayudar”.
Asustada miré a todos los lados buscando a esa persona que me hablaba, pero mayor fue mi sorpresa cuando me di cuenta que quien me hablaba no era una persona, era un pequeño río que se formaba entre las piedras. Me dijo: “¡No me temas!, ¡tú me conoces, somos amigos! Te has bañado en mis aguas. Me llaman Caroní, pero aquí nazco como Kukenan”. Me hizo sentir tan tranquila que comenzamos a hablar y terminé entrevistándolo. En ese momento todo lo que nos rodeaba cobró vida ante mis ojos.
Su nacimiento
Me contó que en sus inicios era sólo gotas de agua y a medida que se integraban se convertían en lo que muchos conocen como el río Kukenan, “aún cuando al comienzo parecemos insignificantes a medida que recorremos nuevas tierras nos unimos para madurar y ser más fuertes”. Estaba confundida y le pregunté:
-¿Quién eres en verdad? –Se sorprendió por la pregunta-
- Soy Caroní, ¡El río Caroní! Y me siento orgulloso por eso; aunque en mi nacimiento me llaman río Kukenan, pero sin importar el nombre, la esencia sigue siendo la misma y el secreto de mi alma continúa estando en mis profundidades. Mientras me encuentro en mi cuna recorriendo el relieve del Kukenan-Tepuy la vida me prepara para cambiar de nombre y realizar el gran salto. Ahora me llaman Salto Kukenan, el río que salta y justo en ese momento soy el tercer salto de agua más grande del mundo. Luego de eso, recorro la Gran Sabana, y me deslizo entre su relieve al igual que mis hermanos “ríos”, quienes coinciden conmigo para hacerme crecer.
Con cada una de sus respuestas tenía la necesidad de saber más y más de un ser tan místico, y el se sentía tan complacida de contarme de su vida y de tener compañía. No aguanté la curiosidad y le pregunté:
- ¿Cómo es tu relación con la fauna y flora que se encuentra en la cima del tepuy?
- Ellos son lo más grande de mi vida, porque me han visto nacer. Somos toda una gran familia. Siempre recuerdo con gran cariño a mis amigas las bromelias, peonías y las insectívoras, son todas muy locas y me hacen reír mucho. Las insectívoras continuamente juegan con la comida, se comen todos los insectos que se les acercan; constantemente todos comentan que ellas se comportan raras, pero a mí me parecen de los más normales, será porque las quiero mucho que no lo note.
Por otro lado, las peonías siempre piensan en los demás, crecen pegadas a las piedras y luego dejan que vengan otras y crezcan sobre ellas, me han explicado que ese es el ciclo de su vida, pero no comprendo porque las cosas deben ser así, me parece tan injusta.
Te entiendo, le dije, me sorprendió la sencillez de su alma, tan imponente que se ve cuando se llama Caroní, pero en el fondo sigue siendo amoroso y preocupado por los demás. En la cima el frío aumentaba, pero me sentía tan bien que no me daba cuenta y no parábamos de hablar.
-¿Suben muchas personas a visitarte?
-No, casi nunca veo personas, son muy pocas las que suben. No me gusta que vengan. Ellas son malas, por su culpa he visto a mis amigos sufrir. El otro día llegaron varias con muchas cosas extrañas y dejaron algunas aquí, nunca supimos qué eran. Algunas de esas cosas eran del color del cielo, pero no era una nube. No era planta porque nunca creció. Parecía ave porque volaba con el viento, por lo que tampoco podía ser roca porque no pesaba. Nunca supimos qué era.
Un día el amiguito sapito Oreophynella jugaba junto a su hermanito rodando entre las rocas, ¿sabes? El no salta como otros sapitos, me han explicado que fue que no evolucionó en el tiempo; él cayó sobre esa cosa que parecía de todo y no era nada. Trató de escapar pero no podía, las plantas querían ayudar pero sus raíces eran cortas para moverse. Las rocas eran muy pesadas para llegar hasta él. De repente se quedó tranquilo, había muerto.
Sufrí por no poder ayudar, me sentí tan impotente. Cuándo crecí lo arropé con mis aguas y ahora formar parte de mí. Mamá sapito estaba muy triste, pero contenta porque sabe que yo lo cuidaré y él me acompañará en mi recorrido por la vida. Ella también es como mi mamá, me vio nacer, siempre me vigila desde la cima, aunque esta triste por culpa de tu especie.
Disculpa que te diga así, yo sé que tú eres parte de ella, pero sé que eres diferente y te pido que los aconsejes para que juntos vivamos mejor. ¡Bueno mejor cambiemos de tema! Soy muy sentimental. Las lágrimas se me salieron y lo único que pude decirle era que lo entendía, tenía un gran sentimiento de culpa y vergüenza, pero él no quería seguir hablando de eso y cambiamos de tema.
Los de abajo
Me contó de su relación con la flora y fauna de la Gran Sabana, siempre están haciéndole preguntas como: ¿Es verdad que la flora y fauna de la cumbre son seres extraños? ¿Vienes de otro mundo? ¿Tienen colores raros? ¿Cómo son ellos? ¿Son venenosos? Cuenta que lo atormentan.
-¿Consideras que tus amigos de aquí son diferentes?
- Para mí son todos normales, aunque me parece que los raros son los de la Gran Sabana y Gurí, pero luego me acostumbro a ellos, lo más raro es que después que soy salto Kukenan no vuelvo a conocer amigos como los de la cima, me han comentado los de abajo que a los de arriba los llaman endémicos, porque como ellos no hay en ninguna parte del mundo. Pensándolo bien creo que es verdad porque no vuelvo a ver más especies como ellos hasta que me evaporo y vuelvo en forma de lluvia.
-¿Qué ha sido lo más curioso que has visto?
-Es difícil la pregunta. He visto de todo. Algo curioso es tu especie, son todos raros, no sé porque algunos cubren sus pieles con pieles, es absurdo ¿no? Muchos de ellos al verme se despojan de todo para disfrutar de mí y otros me temen, sé que soy fuerte cuando me molesto, pero si me tienen paciencia me pueden disfrutar. No me gusta que me teman.
Algo extraño me ocurre cada vez que nazco como río, las personas cambian y yo cambio. En mis profundidades hay muchas cosas extrañas que esconden los secretos de la historia de los hombres de la región y de otras culturas lejanas que traen mis hermanos ríos hasta mí. Ese es uno de mis grandes secretos, yo soy un misterio para el hombre y en mí se encuentran los secretos que miles de generaciones, culturas y regiones me han transmitido.
Amiguita te dejo, debo continuar mi camino y no te preocupes que no estas sola, los tuyos han vuelto y no puedo dejar que me reconozcan porque no están preparados para hacerlo. Siempre te acompañare aún cuando muchas veces no sepas que te veo y tus lagrimas me las llevo porque también me hacen crecer.

3 comentarios:

juliocanelon dijo...

Que hermoso, que grande, no tengo palabras... tu alma es mistica ;)

Claryed Castillo dijo...

Gracias, solo trato de dar lo mejor que tengo... :D

Danko dijo...

hola. bueno, he leido tu post con un año de retraso, pero eso no le quita la bonita narrativa que usas. espero que estes bien!.